Buscar este blog

6 de abril de 2010

Forever Prada..!!!!!

La mujer de hoy. De eso habla-ba Prada. De sus motivaciones, las partes que la conforman, sus pensamientos, sus acciones, su temperamento, sus dificultades, sus experiencias y sus actos. El todo conformado por sus partes. De esa cosa exclusivamente femenina de armar un todo siendo un rompecabezas.
Prada apostó por las cajas negras, por las habitaciones que cerramos a los demás, por ahondar en la verdadera intimidad. Sus mujeres ocultaban algo, eran gacelas de sexualidad, aves refulgentes de libertad, melancólicos cervatillos, sofisticados halcones, linces, águilas, lobas... Madres, hijas, esposas, amantes, solas... La mujer de Prada era todas las mujeres.
Vivía su vida como la vive la gente que se sabe contemplada por un montón de voyeurs y que, al mismo tiempo, vive constante e incesantemente desconectada del grupo de presión. "Son mujeres. Son femeninas y son fuertes." Como Miuccia gustaba de decir y de cantar. Las mujeres de Prada pueden ser cualquier cosa que deseen y no pueden ser más que lo que son.
Es cierto que la vida de las llamadas Prad-itas tiene un punto de grandeza y de inconmensurable tragedia que camina irreversiblemente a la fatalidad. Tienen ese aire despreocupado de "mejor mendigo que banquero" y al mismo tiempo ese aire atareado de fashion addict woman- work- aholic. Al fin y al cabo, alguien tiene que pagar las facturas y uno puede ser todo lo comunista que se quiera pero abonando a fin de mes la nota de gastos.
La mujer de Prada que nació en una estética de mentiras, secretos inconfesables y remordimientos entremezclados con ese orgullo del mentiroso que no es descubierto y vive cada segundo al límite entre subidones de adrenalina, ya no es una resumida bibliotecaria que se oculta de la vista de todos mostrándose al mundo.
La mujer de Prada ha pasado de ser esa tímida y explosiva relegada -de motu propio- a un segundo plano a convertirse en la estrella. No exactamente en una de esas estrellas de femmes fatales que son todo ligueros en champagne y zapatos de raso forrados como el vestido pero sí en una de esas hermosas galaxias que se ven con el cielo despejado y que en su pequeña dimensión comparada con las siempre relucientes Casiopea o Andrómeda se convierte en objeto de tribulaciones y deseos perdidos y añorados.
La mujer de Prada tiene algo de viciosa, es para definirla mejor, como un perfume. Tapón cerrado que no enseña su aroma -el secreto- y nos deja ver lo que parece ser que es -el frasco, la imagen- y de repente en un estruendo similar al de la botella de champagne -!pam!- explota rebosante de carisma, de magia, de encanto y muestra una parte de su secreto: el interior.
Eso es lo que vende de la mujer de Prada.
Lo que atrapa.
Que siempre tiene algo que contar.

1 comentario:

  1. ...Contrariedad y consternación ante ciertas sentencias.Es el ego que puede disolverse porque hemos madurado hahaha..dicen...

    ResponderEliminar